11 de abril de 2009 - 2ª entrada - La primera vez

11 de abril de 2009 - Luna Galliard

Sabiendo que la rabia de Melodía del alba puede ser peligrosa, como cruzamos el velo le insto a cazar. Cerca de la ciudad sólo hay destrucción, por lo que hemos tenido que alejarnos un poco, pero tras saciarnos de gnosis y ver que está más calmado, nos echamos en la hierba en forma lupus. Recuperamos el aliento y decido acomodarme, apoyándome sobre él. Toda la carnicería y la tensión del inminente encuentro con Morrigan hacen que me sintiera nerviosa, pero por algún motivo estar cerca de Elioth me calma.

Comenzamos a hablar de nada importante. Le pregunto por cómo se siente, por su conflicto con los demás. Por la necesidad de expresarnos con fluidez pasamos a forma homínida, y yo me siento a su lado. Y entonces, sin saber de dónde viene la idea, hace algo que nunca nadie me había hecho antes: me besa.

Me aparto de inmediato, como era de esperar. No entiendo por qué ha hecho eso. Yo soy una metis, y por equivocado que esté al pensar que puede tratarme como a cualquier otro garou, yo sé que debería sentirse asqueado de mí. Pero me dice que simplemente ha sentido que quería hacerlo. Yo le digo que no puede suceder, y él se planta ante mí mirándome a los ojos y me dice que si no quiero que suceda. Me deja sin palabras, y sin que me atreva a impedirlo, vuelve a besarme.

Antes de que pueda darme cuenta estamos desnudos. Por supuesto es mi primera vez, pero dudo que sea la suya. No puedo pensar con claridad, sólo sé que quiero hacerlo y que no quiero caer en frenesí. ¿Qué pensaría Elioth si me viera caer en frenesí, si sucumbiera al yugo del wyrm? Intento mantener el control sobre mí misma, pero él me reta, intenta que me deje llevar, sin saber que no debo. Finalmente queda saciado, y yo sigo sintiendo que quiero más, pero que hemos cometido un error.

Se lo digo, le digo que no puede volver a repetirse. Él asiente, cree que se trata sólo de que sería demasiado complicado. No comprende que es una ruptura de la Letanía. No comprende que a mí me matarían de inmediato, y que quizá a él también. No voy a poner en riesgo su vida. Aun así, le pregunto que por qué lo ha hecho, y él se excusa en que es Fianna. Dolida porque veo que sólo ha sido un arrebato, una necesidad cumplida, me cierro en banda.

Sé que no debería haberme permitido pensar que le gustaba de veras. Sin duda es seguro para él aparearse conmigo, no puedo engendrar metis. Y él es mi alfa, ¿acaso no debo acatar sus deseos? Pero sé que no podemos romper la Letanía. Sé que está mal. No sé qué más decirle, pero antes de que salgamos de la Umbra y nos reunamos con el resto, él me pregunta que qué siento. Yo me paro a pensarlo, y sin poder ni querer negar la realidad, le respondo con sinceridad: que ojalá no estuviera mal. Ojalá no fuera un pecado. Ojalá pudiéramos volver a hacerlo. Ojalá pudiera permitirme quererle como le quiero. Pero es imposible.

Yo le digo que es un error, y él que para él no lo ha sido. Que no se arrepiente. Yo le repito que para Gaia sí es un error, y añado que para mí lo ha sido, en un intento de que me odie. Tengo que conseguir que no quiera volver a hacerlo... aunque me duela.

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